Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro

Es muy difícil que los gobernadores pasen por el pantano del Palacio de Gobierno y no manchen su plumaje.

Cuando no ellos en forma directa, a veces sus colaboradores secretarios de despacho o subalternos de estos.

En ocasiones no se manchan las manos y mandan a otros a hacer el trabajo sucio, a que otros se embarren las manos de manteca con tal de que su maquinaria esté aceitada y funcione.

Ocurre también por exceso de confianza en algunos de los suyos que le meten la mano al cajón o cometen chanchullos.

Igualmlente puede ser porque es imposible que estén en todo (aquí es donde los ayuda la prensa con sus señalamientos o denuncias).

También porque los responsables de los órganos de control son omisos por complicidad con quienes llegan a llenar las alforjas personales.

Pero, finalmente, son responsables directos o indirectos, por acción o por omisión, sobre todo del manejo de los recursos del pueblo que en forma de impuestos se les confían para que los administren.

En Veracruz, Fidel Herrera Beltrán hizo y deshizo lo que quiso con el tesoro público. Siempre he creído que lo movía su aspiración de llegar a ser candidato a y luego presidente de México.

Su generosidad no tuvo límites: regaló dinero al por mayor, que para la renta, que para el gas, que para pagar la luz, que para medicinas, que para becas, que para viajes, que para un vehículo, que para una casa. Total, el dinero no era suyo.

Pero fue muy listo. Impuso como sucesor suyo a su hijo putativo Javier Duarte de Ochoa quien sin chistar aceptó que le heredara una deuda de 25 mil millones de pesos que en cuestión de meses ya era de 40 mil.

Contralores internos amigos míos me aseguran que no existen documentos de una entrega-recepción formal y que Duarte se la comió toda sin mandar a auditar al gobierno de Fidel. Está en la cárcel en parte por haber limpiado al Tío Fide.

Duarte le agarró gusto al billete y convidó a su mujer Karime a que probara las mieles del poder. Le gustó tanto que se engolosinó. Hoy se refugia en el extranjero para no ser detenida y juzgada en México.

Miguel Ángel Yunes Linares… Miguel no cantó mal las rancheras movido por su afán de dejar a su hijo del mismo nombre como su sucesor pero, igual que Fidel, difícilmente dejó huellas que lo involucren directamente en algún ilícito.

Siempre me ha llamado la atención que a diferencia de lo que él hizo con Duarte y los suyos, a quienes logró que se incriminaran y lo incriminaran y les decomisó recursos en efectivo y bienes, hasta ahora no se ha sabido que el gobierno estatal de la Cuarta Transformación haya encontrado algo de peso en su contra.

El 13 de febrero pasado, el reportero Noé Zavaleta publicó en Crónica de Xalapa que  la Contralora General del Estado (CGE), Leslie Mónica Garibo Puga, le había presentado su renuncia al gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

“En una conversación por Whastapp que sostiene con el mandatario estatal –y que llegó a la redacción de Crónica de Xalapa–, Garibo le cuestiona a Cuitláhuac García si él ‘quiere poner a alguien’ o ella busca a su propio reemplazo”.

De acuerdo a la nota, le preguntaba: “¿Quiere usted poner a alguien?, o ¿lo busca una servidora? Para poder hacer la entrega-recepción conforme a derecho”. Cuitláhuac no le aceptó la renuncia.

El reportero explicó que la conversación había sido enviada por accidente por la propia Contralora a un grupo de chat entre militantes de Morena, y que aunque las capturas de pantalla apenas duraron 30 segundos en el ciberespacio, algunos servidores públicos habían guardado dicha conversación.

“La intención de renuncia entre Garibo Puga hacia Cuitláhuac García se da, derivado de que transcurridos dos meses de la actual administración estatal –explica un funcionario de Morena– la Contralora y su equipo de trabajo ‘fueron incapaces’ de encontrar irregularidades, expedientes de declaraciones patrimoniales incompletos o alguna información concreta que sirviera de contexto para poner querellas penales en contra de exfuncionarios del bienio del panista, Miguel Ángel Yunes Linares”, apuntó.

“’No es que los panistas y Yunistas no hayan robado, es que en la Contraloría fueron tan tontos que en dos meses no pudieron encontrar nada. Y con el tema de gobernabilidad tan complicado, urgía, apremiaba una cortina de humo’, explica la fuente”.

Noé Zavaleta publicó una imagen de parte del chat en el que se lee: “Hola gobernador muy buenas tardes!!!... Lo he estado buscando y pidiendo audiencia con usted para ver el tema que me solicitó. Sólo estoy esperando tener la audiencia con usted para q me de la línea a seguir. Quiere usted poner a alguien o lo busca una servidora. Para poder hacer la entrega recepción conforme a derecho. Y lamento mucho todo el mal entendido y le rehitero (sic) q en ningún momento ha sido mi intención el actuar de mala fe.”

El martes pasado, de pronto apareció el titular del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) de Veracruz, Lorenzo Antonio Portilla Vásquez, presentando una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra el gobierno de Yunes por presuntas anomalías por 91 mil millones de pesos de los ejercicios fiscales 2017 y parte de 2018.

Pero, por lo que se vio, Miguel ni sudó ni se acongojó y a botepronto, saliendo del ostracismo que se ha autoimpuesto, expresó en las redes sociales: “Desde el pasado 1 de Diciembre estoy fuera de Veracruz dedicado a trabajar, a estudiar y hacer deporte.

Me he mantenido al margen, y así continuaré; no serviré de “Caja China” para desviar la atención de los temas que lastiman a los veracruzanos, tampoco de escalón para que se reelija un auditor corrupto, protector de Duarte y de sus cómplices.

Por ello no responderé señalamientos falsos y torpes, sería hacerles el juego.

Continuaré en lo mío y seguiré en la lucha para lograr un cambio profundo en Veracruz y México”.

En efecto, el pasado 22 de mayo, entrevistado en el Congreso local, Portilla Vásquez confirmó su pretensión de continuar en el cargo.

“Estamos trabajando en lo que la ley nos obliga y dando resultados, dependerá de las diputadas y diputados la permanencia del auditor general. Quiero mi trabajo, amo mi trabajo, tengo un excelente equipo de trabajo, me gusta lo que hago”, expresó.

Comentó que cumplirá 40 años en el servicio público y que cuenta con experiencia, por lo que trabajará hasta el último día de su cargo, que vence el 26 de septiembre próximo, pudiendo ser reelegido.

“Sí busco continuar con lo que tenemos, con lo que estamos haciendo, porque es pasión, cariño, amor a lo que estamos haciendo”.

A su intención, sin embargo, se ha opuesto el presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Cazarín, de Morena, quien el pasado 23 de mayo dijo que no es correcto ni saludable que continúe, que tiene que haber un cambio.

Expresó que el próximo titular del Orfis tiene que ser una persona “que cubra el perfil, que sea eficiente, que quiera al Estado de Veracruz y que no se esté manchando las manos y que haga las cosas de manera correcta”.

En su columna de ayer del Diario de Xalapa, René del Valle recordó que Portilla llegó al cargo en el gobierno de Fidel Herrera, y apuntó.

“Ejerciendo su función vio pasar el gobierno de Herrera Beltrán y también el del pupilo de éste, el hoy preso Javier Duarte.

Desde su posición, el contador público auditor no tuvo empacho en auditar el sexenio fidelista y prácticamente dar luz verde a todos los reportes de las cuentas públicas tanto de la oficina del gobernador como de las demás dependencias”.

A reserva de que, en efecto, le prueben algo a los yunistas, como dijera el merolico: ¡¡¡qué no le digan!!! ¡¡¡qué no le cuenten!!! El caso tiene, en el trasfondo, la intención del auditor superior de que lo reelijan, y, por parte del gobierno de Morena, apretar a Miguel Ángel para negociar la salida del fiscal general Jorge Winckler. Yunes Linares ya fijó postura. Yunes no es Duarte. Portlla pudo haber pisado un vidrio, y sin zapatos.