Reportaje
Lic. Edgar E. Cinta Pagola

 

Invariablemente en nuestras opiniones, procuramos establecer algún concepto como su basamento, para puntualizarlas o destacarlas, con la finalidad de que sea su centro; Según Wikipedia, “la ética, o filosofía moral, es la rama de la filosofía que estudia la conducta humana,  lo correcto y lo incorrecto,  lo bueno y lo malo,  la moral,  el buen vivir,  la virtud, la felicidad y el deber”; mientras la cuántica del latín “quantum”, (cuanto), podemos considerarlo como el uso de las tecnologías modernas aplicadas, Isaac Asimov en su recopilación Asimov on Science Fiction, establece en relación a la cuántica, “nunca más podrá adoptarse una decisión razonable sin tener en cuenta no sólo el mundo tal cual es, sino el mundo como llegará a ser”.

  

Desde nuestra perspectiva y conocimiento como fruto de la experiencia social, consideramos a “la ética”, como una disciplina humanista intrínseca, que determina, desde la representación personal, lo que recapacitamos y diferenciamos entre “el bien y el mal”, y, su relación con la moral, el conjunto de costumbres y normas que dirige o valora el ser humano, para su comportamiento en sociedad; al considerar a “la política”, el ejercicio de la gobernanza, y, la organización social, como intereses básicos, en la búsqueda del bien común, con relación a la ética, como su defensa, por medio de la transformación de la sociedad, desde la democracia y la revolución cultural.

 

Nadie puede negar, y menos quienes nos atrevemos a la crítica, teniendo una filiación política, la inmundicia de los gobiernos anteriores, y, la exponencial inseguridad, procacidad, impunidad y corrupción, en aumento, como madre de nuestras desgracias e infortunios, los principales beneficiados de esos gobiernos, como las ratas, en un naufragio, ya se bajaron del barco, y, se montaron en el nuevo gobierno, “disfrazado de transformación”, a no ser que ahora nieguen su filiación anterior, cierto es, que las decisiones del Ejecutivo a capricho, (ceñidos a su voluntad, los otros Poderes), ha afectado de manera directa y preponderante el desarrollo humano, la actividad comercial, educativa, política, social, industrial, económica, cultural y de gobierno, la que gira en torno a un solo hombre, sin contrapesos visibles en México.

 

El uso de las teorías cuánticas, como dualidad de manifestación de toda la realidad, en geopolítica, se ha manipulado mediáticamente, para el beneficio de intereses de grupo o del mejor postor, el uso cuántico de los medios y la tecnología de la comunicación, soslaya, que una gran mayoría de ciudadanos en las elecciones presidenciales del año 2018, no votaron a favor del hoy Presidente, sino en contra de los partidos hegemónicos y los políticos, eso, queda claro, así como por ¡la esperanza de un cambio!, que no vemos, sino solo una intención, la de formar las estructuras de un partido hegemónico y unipersonal, con una plataforma asentada en el enfrentamiento, el populismo y  programas sociales, sin ética, ni moral, en contra de una mayoría de la población económicamente activa, lo que ofende y deteriora paulatinamente, la imagen de un movimiento ciudadano, que prometió una guerra en contra de la corrupción, haciendo referencia a la clasificación general constante de los corruptos y corruptores, pero nunca con acusaciones en lo particular, ni con resultados, solo promesas, tropiezos, decisiones erróneas, mentiras y descalificación perenes, evocando a Montesquieu, en su obra El Espíritu De Las Leyes, “unos han tomado la libertad por la facilidad de deponer a quien hayan dado un poder tiránico; otros, por la facultad de elegir a quien deben obedecer”, “en lenguaje jarocho, ahora se amuelan ….”. 

 

Esa es la peor de nuestras desgracias, esa es la desilusión, ese es el motivo, de que en las elecciones de éste año 2019, el pueblo no saliera a votar, ¡triunfo el abstencionismo!, como sombra del renovado rechazo popular a los partidos y los políticos en la palestra, lo que no solo causa tristeza, sino también temor e inseguridad generalizada, por promesas incumplidas, obras de relumbrón, y la iniciativa de leyes en contra de las familias y clases medias productivas, como sostén social y económico de México, en consideración a que los grandes capitales, son golondrinos aprovecharan la recesión económica u optan por fugarse, sin  cansarnos de  puntualizar, no es la responsabilidad de quienes ejercen el poder, sino de nosotros los ciudadanos, evocando al filósofo griego Platón, “El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”, por desidia y  conformismo existentes.

 

Quedando atrás la esperanza, del prometido bienestar, la dignidad humana, la productividad como suministro de bienes y medio de  subsistencia, la solidaridad, la libertad y autodeterminación, la Justicia universal, la distribución equilibrada de la riqueza, la seguridad de la propiedad y la inversión, por las disposiciones del gobierno; al no existir políticas transparentes y vacíos de poder como derrotero inmediato a los que nos hemos venido enfrentando, para la identificación de esos intereses y el valor en su totalidad, no solo los vemos amenazados y socavados para los mexicanos, pues ahora se nos impone desde el extranjero, recibir, mantener y proteger a cientos de miles indocumentados, ¿de dónde vendrá el dinero?, ¡cómo! “cantil de la calle y obscuridad de la casa”.

 

Lo dijimos, México no está aislado del mundo, desde el exterior, surgen los contrapesos, Donald Trump, a quien se le pretende etiquetar como payaso beligerante, en contrario, ha demostrado la astucia del capitalismo extremo, y, la imposición del más fuerte, con solo el peso de sus manotazos y amenazas, a través de la inmediata inestabilidad económica, mientras la dirección del País, da solo vaivenes y palos de siego, los sectores en México, son plenamente identificables, los ricos, ricos, que aglutinan tan solo el 1%  de la población nacional; los ricos el 5%; hombres de negocios, agroindustria y profesionales 14%; obreros, empleados y artesanos calificados el 20%; obreros, campesinos y empleados asalariados el 25%; trabajadores temporales, inmigrantes, comerciantes informales, desempleados, y gente que vive de la asistencia social, constituye el restante 35%; y, un 3.5 de la población productiva desempleada; México no es solo la pobreza y  desigualdad, no se pueden satisfacer los programas sociales, sin incentivar a los sectores productivos, ese es el problema crucial.

 

El Presidente no fue electo por las minorías, son eso, minorías, debe gobernar para ¡todos!, no utilizar la polarización de las clases sociales, como estrategia de otras latitudes, que solo han acarreado desgracia, no solo en lo económico, sino en lo íntimo, espiritual, introspectivo, anímico e incluso de género, que hoy son la excusa y la discusión mediática, como distractor de las verdaderas intenciones, táctica ancestral  “pan y circo”, mientras México se desmorona en sus estructuras, un pueblo que voto con el fin de lograr un “cambio de régimen”, lo que hoy se contrapone, a la mezquindad de pretender un lugar en su historia, no obstante, se trata de intereses miserables, esgrimiendo diferente herramientas, en base a la aprobación popular obtenida.

 

Saludos ………..