Reportaje
Lic. Edgar E. Cinta Pagola

Me había convencido, a mí mismo, de no externar mis opiniones en ésta crisis pandémica (que bien a bien, no atino a dilucidar, ni en su causa, efectos, intereses y consecuencias, lo que puedo ver es que “muere gente”, y por desgracia, de las clases más vulnerables y desprotegidas); y porque, siempre se me ha pretendido encajonar ideológicamente, aunque yo considero, mis ideales no son así, tienen su propia expectativa en un concierto social demócrata; el ejerció de la libre expresión de las ideas, no solo es un derecho, sino una obligación moral, la critica a mis defectos y erratas, las reconozco íntegramente, pero nadie puede recriminarme que me hubiera comportado con deshonestidad, ni en lo personal, ni en mi profesión.

Ninguna declaración en los momentos de esta crisis, me había impactado más, e, igualmente la considero, como la más desafortunada por quien la expreso, el Ejecutivo Federal de México, en el sentido que la pandemia (coronavirus), textualmente “le vino como anillo al dedo”, “a los propósitos de la 4T de justicia y corrupción cero”; desentrañar sus verdaderos propósitos resulta harto obscuro, sobrio, tenebroso, en que construye su fundamento, en que asienta sus supuestas o creencias a partir de las cuales erige su teoría, mientras los hechos se contradicen; como saber que es verdad, comprobar, contrastar sus afirmaciones, cuáles serán los impactos de sus decisiones en México, en la sociedad, en la naturaleza, el ambiente y en lo económico; no se puede construir confianza y credibilidad, en consideración a que se omite explicar cómo se ha llegado la conclusión, que resulta imposible comprender el significado de las palabras, más cuando no se pueden justificar los hechos, bajo la premisa de que se tienen otros datos.

En qué condiciones, de quien se dice liberal, humanitario y amoroso, puede pronunciar tan desatina expresión, pues entonces debemos considerar cuales son los propósitos de la 4T, quisiéramos que nos quedara claro, nos enfrentamos a un fenómeno de la naturaleza, que se ha cansado de soportar al ser humano, como su principal depredador en la faz de la tierra, con el egoísmo de sentirnos sus dueños y controladores, nada más equivocado y maquiavélico para ser utilizado.

Para salir de una crisis de salud, como la que atravesamos y enfrentamos con gallardía el pueblo de México, como en otras desgracias, con muestras claras de solidaridad, es necesario primero atender y reconocer el problema, no negarlo, para poder contrarrestarlo; distribuir, no es crear los medios necesarios para superarlo, el concepto de generación de riqueza, como el de la riqueza en sí misma, es habitualmente objeto de grandes equívocos, muchos pueden tener grandes fortunas y pertenecías, sin poseerlas, disfrutarlas o tan solo utilizarlas.

La actividad económica y creación de riqueza, son parámetros que no se pueden medir bien a bien, por ello es importante clasificar y clarificar, sin soslayar que para repartir, primero hay que crear, y para crear hay que trabajar, por medio del esfuerzo personal en sentido estricto, generando trabajo, como sujeto objeto de la obtención de los satisfactores necesarios, por los bienes y servicios que se necesitan para vivir y que se prestan por la interrelación de las diversas actividades productivas, en la búsqueda del bien común, esa es la verdadera riqueza; la historia no se equivoca, en todas las culturas del mundo nunca un estado ha sido productivo, sino un cáncer que vive de quienes trabajan, y esto es así, porque quienes gobiernan no imprimen energía, tiempo y el esfuerzo humano, que se utilice para generar satisfactores, atendiendo el producto o servicio.

El beneficio personal, empresarial o profesional, obtenido con esfuerzo, nos demuestra si el proceso de producción tiene un valor neto positivo o negativo, la actividad política es peor que la pandemia, utilizada oportunistamente, lo que la sociedad deberá valorar después de la vorágine en que nos encontramos sumidos como sociedad, pues las estructuras gubernamentales, con retorcidas intenciones, habrán cambiado sin darnos cuenta de sus alcances y propósitos, por la alineación de las Instituciones Nacionales aun proyecto incierto, que ha utilizado la gravedad de la condición de salud de su pueblo, para su provecho, y, esto no lo digo ya fue reconocido públicamente y ante confesión de parte relevo de pruebas.

Las subvenciones destruyen la creación de los objetivos de la búsqueda del bien vivir, en correspondencia a la naturaleza, pues se falsean los indicadores de la creación de las cadenas de valor del esfuerzo humano, haciendo que los procesos artificiosos se prostituyan, los “milagros de la reinvención de otras naciones como Alemania, Japón, Nueva Zelandia, Singapur, además de los Países Nórdicos, han tenido un común denominador el esfuerzo personal de todo su pueblo, no su empobrecimiento, pues se basan en una premisa sencilla, el respeto de la ley y la naturaleza, siempre basando la creación de su riqueza, cuanto menor sea el capital utilizado o consumido, para crear mejores satisfactores de vida, con valor adicional, en beneficio de sus libertades, salud, educación, seguridad, etcétera, siempre en la búsqueda del bien común y el reconocimiento del esfuerzo personal, con la utilización de los recursos de forma eficiente y productiva.
Los efectos de la estrategia política, en base a qué la pandemia y el virus que llegó para quedarse y tal vez en una confrontación de las potencias mundiales, “le vino como anillo al dedo”, “a los propósitos de la 4T de justicia y corrupción cero”; me causa verdaderas inquietudes, ansiedades, preocupaciones, desasosiegos, zozobras, preguntándome si pensarían lo mismo con dicha expresión, las familias que la han padecido, los fallecidos, los científicos, los médicos, enfermeras, camilleros, voluntarios, así como las fuerzas armadas al frente de la estrategia, quienes tienen familia, son mexicanos y diariamente se juegan textualmente la vida.

Saludos …….