Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro

Un refrán popular dice que santo que no es visto, no es adorado.

El próximo sábado, cuando el presidente López Obrador visite los municipios de Coatzacoalcos y Minatitlán, en el sur del Estado, se estará exactamente a un año de las elecciones para elegir alcaldes y diputados locales y federales.

La versión oficial dice que el propósito es cumplir el plan de recuperación económica del país y que el sureste es el “motor” de esta estrategia “con grandes proyectos de inversión que tendrán un impacto productivo no solo en la región, sino internacionalmente”, de acuerdo al delegado de programas integrales de Desarrollo, Manuel Huerta.

Del paquete que contempla AMLO para el sur del Estado, el más importante es el Corredor Transístmico entre Coatzacoalcos y Salina Cruz, Oaxaca.

Porque el presidente tiene interés en el desarrollo del proyecto puede creerse que ahora sí va en serio, aunque la duda está totalmente justificada si se toma en cuenta que es un proyecto tan viejo que data del siglo XIX y que gobierno tras gobierno se han venido ocupando de él y ahí sigue, esperando.

Cosa de recordar que en 1859, uno de nuestros héroes por excelencia, Benito Juárez, firmó con el gobierno de Estados Unidos el Tratado McLane-Ocampo mediante el cual México le vendía ¡a perpetuidad!, al país del norte, el derecho de tránsito por el istmo de Tehuantepec, algo que hoy se consideraría una traición a la patria y de lo cual poco se ocupa la historia oficial. Solo no tuvo efecto porque el Senado norteamericano no lo ratificó. El gobierno juarista iba a recibir a cambio cuatro millones de dólares.

Lo que los gringos pretendían era una vía férrea para acelerar el transporte de mercancías entre el Atlántico y el Pacífico y porque ellos pretendían abrir una ruta comercial de su costa este con los países asiáticos. Fue el gobierno porfirista, el mismo al que ahora, junto con sus “científicos”, tanto ataca el tabasqueño, el que construyó el ferrocarril transístmico.

Últimamente, el que más interés puso en el proyecto fue el gobernador Fidel Herrera Beltrán, quien realizó algunos trabajos de infraestructura en Medias Aguas, municipio de Sayula, donde pretendía un gran parque industrial.

Desde su campaña, AMLO lo retomó. Prometió modernizar los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, la carretera que los conecta así como la línea férrea que data de la época porfirista. Viene a dar el banderazo de inicio de la rehabilitación de esta línea.

El desarrollo del proyecto es bueno, sin duda, porque creará en la región empleos, pero es a largo plazo y la crisis económica no deja muchas esperanzas para ver resultados en el corto plazo, y porque el presidente ha puesto por encima sus proyectos-caprichos personales: el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, para los que sí ha dispuesto todos los recursos necesarios.

Pintado el país de rojo por la alta incidencia de contagios de covid-19, aun así, inicia desde lunes en la madrugada, en Cancún, su gira por el sureste que concluirá el próximo domingo en el Estado.

En el trasfondo, viene a calentar la plaza electoral en la región donde más simpatizantes conserva todavía, a hacer acto de presencia, con repercusiones mediáticas, donde más fieles le quedan, ahora que ha caído en las encuestas, cuando las mediciones ya no le dan mayoría y si acaso lo ponen 50/50 entre quienes quieren que deje el poder y quienes desean que siga.

Necesita alentar a los suyos más ahora cuando ya germinó la semilla de la inconformidad en su contra entre las clases medias –baja, media y alta– como reflejaron las manifestaciones que tuvieron lugar el sábado pasado prácticamente en todos los estados del país.

Desde el año pasado, mes a mes, los dirigentes panistas del sureste del país, incluido el de Veracruz, realizan encuestas y no tienen duda de que frente a la aceptación del tabasqueño no tienen nada que hacer porque está hasta arriba, hasta ahora inalcanzable.

Por eso sus estrategias son enfocarse a combatir al morenismo a partir de la figura del gobernador para abajo, aprovechar sus errores u omisiones, su falta de resultados, el descontento ciudadano, la falta de gestión de sus diputados y la nulidad de la mayoría de sus presidentes municipales.

El Estado, entonces, cobrará mucha relevancia política sobre todo porque es la cuarta entidad con más diputados federales: 30, solo abajo del Estado de México (62), la Ciudad de México (51) y Jalisco (31), y será una de las plazas que Morena va a pelear con todo porque de por medio está la fortaleza política del presidente.

Ganar alcaldías y diputados locales les interesa, pero lo que verdaderamente les preocupa es mantener la mayoría en el Congreso federal ya que si la pierden y se las gana la oposición, entonces le atarán las manos y le frenarán las iniciativas de reformas a AMLO, lo neutralizarán.

¿Por qué en la víspera el presidente ha sido reiterativo en respaldar al gobernador Cuitláhuac García Jiménez? Válgase la perogrullada: para respaldarlo, y no solo de palabra sino tomando decisiones como enviar una especie de comisionada para coordinar las acciones de combate al coronavirus, haber tomado el control de su partido imponiendo a un delegado (Esteban Ramírez Zepeta se quedó como el perro de las dos tortas: sin dirigencia estatal, solo como aspirante, y sin la secretaría particular del gobernador), fortalecer la fábrica de hacer votos que maneja el delegado Manuel Huerta aumentando,  más y más, los beneficiarios de los programas sociales, y vetar decisiones como la imposición de una fiscal anticorrupción que les hubiera acarreado muchas críticas –y seguramente votos en contra– por el claro conflicto de interés que tenía.

Hacía cinco meses que el presidente no venía. No se dude que lo hará con más frecuencia, la próxima vez al centro del Estado y luego al norte, o viceversa. Votos, necesita votos para retener el Congreso federal, el que más le interesa porque es clave para que siga disponiendo a sus anchas del país.

No dudo que el rechazo del ayuntamiento de Coatzacoalcos a las reformas y adiciones que hizo Morena a la Constitución local, siendo responsabilidad política de Rocío Nahle por el supuesto control que tiene tanto de la alcaldía como de las diputaciones, se la pasó al Gobierno del Estado y ha de haber ido a decir al presidente que no hicieron nada por evitar la derrota.

Haya sido de quien fue la responsabilidad, apenas a un año y cinco meses de su aplastante victoria en las urnas, ya ni siquiera pudieron ganar una votación de cabildo en un ayuntamiento significativo para ellos.

A ello habría que añadir la abierta confrontación de la Iglesia en Veracruz con el morenismo por la reforma al Código Civil que incluyó la figura del concubinato entre dos personas, que pueden ser del mismo sexo, que los religiosos equiparan con el llamado matrimonio igualitario.

El presidente necesita el mayor número de votos para obtener el mayor número de diputaciones federales en Veracruz en la próxima elección. Lo tendremos más seguido por acá, veremos más enviados suyos y menudearán los anuncios de esto y lo otro de beneficios para la clientela electoral.

Si los locales quieren salir indemnes para poder sobrevivir políticamente, necesitan hacer más. Tienen de plazo solo doce meses.

Con balacera y 7 muertos dan la bienvenida a Vero

Qué bienvenida le dio la delincuencia a la fiscal –ahora sí, titular– Verónica Hernández Giadáns la noche del viernes en Tierra Blanca: balacera con saldo de siete muertos y dos heridos.

Está ante la primera gran oportunidad de legitimarse si sus investigaciones dan resultados; no puede dejar mal al gober.

Cualquier otra persona que hubiera llegado al cargo hubiera tenido que enfrentar la misma situación, pero resulta que ella fue la elegida y ahora tiene que demostrar que no fue solo por su padrinazgo político.

Incluso puede hacer quedar mal a sus críticos, a quienes cuestionaron su nombramiento, a quienes no le veían cualidades ni capacidad. Ahora sí, como diría el clásico, lo de Tierra Blanca le cae como anillo al dedo para que con resultados le diga con hechos a los veracruzanos que por fin pueden dormir tranquilos.