Crucero Político
José Luis Loyo Ochoa

 

CUANDO LA MADRE NATURALEZA SE CANSA DEL DESASTRE QUE LE CAUSAMOS SUS HIJOS NOS ENVIA SEÑALES DE QUE LA HEMOS DAÑADO.              J. L. L. O. 

 

Veracruz Baches, Ver. Mx. Sin duda alguna, todos los que hasta hoy hemos tenido amarga experiencia con el CoronaVirus, maldecimos ese mentado Virus, pero ni por equívoco van nuestro ojos al cielo para ver que, al menos hoy, éste cielo está diáfano cual le veíamos en los años cincuenta, el mar en igualdad de circunstancias se muestra a nosotros en  pureza y, lo más interesante, su olor es limpio y puro como en los años cuando no existía toda la modernidad que hoy usamos. Vayamos a las calles, estas calles de nuestras ciudades que ayer no podíamos pasar tranquilos por el tráfico y hoy, las podemos transitar el peatón sin el  riesgo de ser atropellado por esos cafres, sobre todo los taxistas y los camioneros a quienes, una vida humana les importa un cacahuate.

Yo ya uso bastón para caminar, pero ayer, antes de la pandemia no podía cruzar una calle sin semáforo, y aun así arriesgo todo el esqueleto ante la inseguridad que presenta enfrentarse a esos monstruos de las calles, repetimos, son situaciones que debemos valorar y, reconocer que, gracias a la pandemia volvemos a respirar un aire más limpio y andar por la ciudad sin tener que ir con el Jesús en la boca. Solo nos falta un penoso detalle, el de los mal vivientes que aprovechan toda situación para hacer de las suyas, pero ahí esa salvedades son responsabilidad de quienes nos gobiernan, y esos que gracias al sufragio llegan a esos puestos, una vez sentados en la silla se creen semidioses en el Olimpo. Ya con el poder en sus manos olvidan que ayer iban por la calle pidiéndole el voto al ciudadano, ahora, esos semidioses creen que, cuando van al baño no defecan, así son los cambios que tienen los que, con el poder olvidan que ellos también son humanos, cuando tienen que dejar ese poder se sienten el ser más infeliz del planeta, esa clase de gente es la que ha destruido la belleza de éste Planeta llamado Tierra y, gracias a ellos que desconocen lo que significa prevenir, la Madre Naturaleza decide dar a los humanos un poco de conciencia, esas son, sin duda, las luces que las pandemias nos avientan para ver si así, nos damos cuenta de todo el daño que le hemos causado al globo que se nos dio como casa.

Pero como humanos deshumanizados que en realidad somos, a no dudar, en cuanto se pueda tener una vacuna en contra de ésta CORONA VIRUS, volverá la estupidez del humano a los mismos tratos que hasta de que apareciera el aviso, hacían nuestra forma de vida, una forma de destrucción y vale madrísmo para la conservación del planeta que se nos prestó para vivir. Cierto que es doloroso el ver como se extinguen vidas que llamamos humanas, pero no nos detenemos a pensar él porque de esa situación, solo nos dedicamos a culpar a un Dios por darnos la destrucción, sin detenernos a analizar que esa destrucción hemos sido nosotros mismo sus hacedores. Es posible que a éstas alturas de la columna usted diga, cuando menos; éste cabrón está orate o idiota, recibo su opinar sin reproche, pero, al final de cuentas alguien tiene que decir éstas cosas.