Reportaje
Edgar E. Cinta Pagola.

Las condiciones de salud en México, previamente nos obligan a considerar determinados conceptos, que no solo inciden, sino que son determinantes para establecer, nuestro punto de vista en el tema, la “sindemia”, que nos aqueja en el mundo entero, resulta de la combinación de “sinergia” y “pandemia”; “refiere la interacción entre elementos biológicos y sociales con relación a la expansión de determinadas enfermedades que afectan al individuo en distintos ámbitos de su vida”, no solo en la salud, el COVID-19, que esperamos por ningún motivo y de ningún modo, porque sería una infamia, nadie lo pueda considerar como una oportunidad política que “cae como anillo al dedo”, pues las consecuencias son funestas, es inocultable, han generado una economía en franco decrecimiento, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, una contracción de 10.5% del PIB, con innumerables empresas y negocios cerrados o quebrados y falta de circulante; un sistema de salud reducido en presupuesto, y definiste, que si en algo había destacado mundialmente era su estructura, eficacia y eficiencia, hecho a un lado con la participación impuesta de los ciervos de la nación en la estrategia de salud, hoy con el reconocimiento gubernamental de aproximado de 2 500, 000 casos y 250,000 fallecimientos; la realidad política de una democracia incompleta, que hoy pareciera la víctima principal de la sindemia y las políticas públicas, con resentimiento, odio, caos, divisionismo y polarización social; un sistema  de educación en franco deterioro, secuestrado por quienes deberían defenderlo “los maestros”; un incremento de la inseguridad e ingobernabilidad, con una escala delincuencial inusitada, como el crecimiento exponencial del crimen organizado que tiene presencia generalizada e incluso control de extensos territorios en México, el año 2020, se reconoce oficialmente fueron asesinadas más de 75,000 personas, que además acarrea violencia familiar, urbana y social; Ello nos hace percibir en el Pueblo, como conglomerado desencanto, desilusión, desengaño,  desesperanza, cansancio, soledad, aislamiento, miedo y el pesimismo que van en aumento, con un efecto devastador, al tener qué resolver las situaciones básicas de supervivencia y de emergencia, por lo que las elecciones puede pasar a un segundo plano, pero el grado de inconformidad y desconcierto, consideramos puede constituir un peligro social futuro inmediato.

 

Nos preocupa y ocupa, esas condiciones innegables y su incidencia en las elecciones intermedias Federales y Locales del 2021 en México, para estar en condiciones de ejercer dos derechos fundamentales del voto y a la salud, que se entremeten y desarrollaran este 6 de junio, en las que se elegirán 500 miembros de la Cámara Federal de Diputados, simultáneamente los puestos de las Legislaturas Locales en treinta Entidades Federativas del País y 15 Gobernaturas, un gran número de Presidencias Municipales, caldo de cultivo de los oportunistas que en todo sacan provecho y raja política, “”a río revuelto ganancia de pescadores“”, no, nos podemos permitir que triunfe el abstencionismo, en una jornada que por sus características resulta sui generis, menuda responsabilidad del Árbitro Electoral, Instituto Nacional Electoral, obligado como órgano autónomo a sostener la democracia, nadie más se puede constituir en guardián de las elecciones, si no es con la invasión de competencias, jurisdicción y  encargo, menos con investigaciones criminales, denuncias mediáticas y asegúnes, de ahí que el principal reto para el Pueblo de México, es vencer el abstencionismo, en medio se insiste, una sindemia y que, en los últimos tres procesos intermedios, la participación ciudadana no ha superado el 50% de votación: en 2015 se alcanzó el 47%, en 2009 el 44%, y en 2003 el 41% de sufragios, Expertos advierten que la creatividad y la innovación serán clave en la forma en la que los candidatos se acerquen a los votantes, pues se debe considerar que para los ciudadanos importan más los “cómo” que los “qué”, así como los “ahora”.

 

El pleito no es entre ricos y pobres, como se pretende entendamos, la riqueza no solo en lo económico sino se genera, menos se puede repartir, sino en lo moral sino se ejerce, menos se puede pedir, social y humano, sino se observa, menos se puede demandar, es esencial reconocer que el Estado por voluntad popular administra impuestos, no los forja, ni produce ganancias, las gasta, y, su actuar debe de estar encaminado a lograr un universo más justo, el bienestar y bien vivir de todos, no podemos perder la esperanza de un México mejor, superando el egoísmo, egocentrismo, avaricia, desconfianza, mezquindad, suspicacias, por medio de sembrar el caos y el odio, por medio de descalificaciones y excusas, consideramos, debemos despertar y buscar la armonía social, creando puentes, alianzas, coaliciones, compromisos, acuerdos, pactos, que nos lleven a la concordia y avenencia, reza el adagio popular “no hay hombre, sin hombre”, con la fe, fraternidad y el compromiso de aquellos líderes sociales, que han trascendido a la historia, como Jesús Cristo, Mahatma Gandhi, Mandela, Martin Luther King, Juan Pablo II, que demostraron que las batallas más reñidas, pueden ser ganadas sin violencia, a los que solo les hace una pequeña sombra contemporáneamente, como única figura viva y en Política, la de José Alberto Mujica presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, quien recorrió el camino de líder de estudiantes, posteriormente luchador social, guerrillero en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, presidiario, por más de 15 años, diputado, senador, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y posteriormente a ocupar la Presidencia, elegido senador nuevamente, en las elecciones de 2014 y en las de 2019. Renunció a este último cargo el 20 de octubre de 2020, retirándose de la actividad política para dedicarse a la militancia popular; quien(s), aspire(n), a ponerse los zapatos de esa clase hombres, debe(n), tener su(s), tamaño(s), o aprender a respetar sus niveles, pues la misma historia los juzgara. 

 

Es decisivo, un despertar ciudadano, que busque equilibrio social, entre la clase poderosa, los empresarios, profesionales, comerciantes, inversionistas y las clases más necesitadas, estableciendo un camino en el campo de lo social, para la promoción de un desarrollo sustentable y socialmente responsable, por lo que las próximas elecciones políticas en nuestro País podrían ser la muerte de la democracia.

 

Saludos ………